domingo, 11 de julio de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
Cruz Alejandro Villegas
Poeta, dirigente de la clase obrera venezolana y, sobre todo, mi abuelo.
03 de mayo de 1917 - 11 de enero de 1994.
Tus cinco mayos rojos
Poeta, dirigente de la clase obrera venezolana y, sobre todo, mi abuelo.
03 de mayo de 1917 - 11 de enero de 1994.
Tus cinco mayos rojos
A mi querida hija Alicia Margarita
en el día de su cumpleaños.
Hoy marca un lustro en el tiempo tu existencia.
Hoy cumples año, hija mía.
Esta fecha engalana el aire de mi celda,
con un traje de fiesta y alegría;
ella barre la nostalgia de mi ausencia,
con cinco mayos rojos encendidos,
nacidos del rojo de mi amor y de mi sangre.
Se afirma más el curso de mi vida,
en marcha hacia el encuentro de ese mundo feliz
que asoma en el Oriente,
el cual tu madre y yo hemos presentido;
ese mundo que guarda con solícito cuidado la vida
de los hombres,
como el más humano y principal tesoro.
Ese mundo que brinda el don de la alegría,
a millones de niños como tú
y como tus hermanos.
Ese mundo que es ya un gran río de aguas encendidas,
que bañan de luz la redonda extensión de la tierra,
con su canción de paz, de vida y armonía,
en su curso tangible, creciente y sonoro.
Tus años son cinco mayos rojos encendidos;
porque no se marchiten esas flores,
porque en el vaso de tu vida,
el tiempo escancie
gota a gota, los más dulces licores,
en la suma infinita de sus años futuros
que alborean promisores;
porque la humanidad que es ya tierra fecunda,
donde fructifican los rojos ideales,
se transforme en jardín universal de mayos encendidos.
¡Por todo eso estoy contento, Alicia!
Ha huido para siempre la nostalgia
que produce la forzada ausencia.
Yo sigo con firmeza mi camino
hacia ese mundo que crece y se extiende luminoso,
que es el mundo feliz de los niños,
que es el mundo del hombre
y de la humana dicha.
Cárcel de El Obispo. 25 de mayo de 1954.
jueves, 20 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Hanni Ossott
Poeta venezolana (1946-2002)
La primera trama
Yo no sabía que la casa de la infancia
me hiriera después
y que sus gasas, sus cortinajes, sus ropajes
se apegaran acumulados
a mi piel interior.
Yo no sabía que debía rasgar esas vestiduras
y dejar hilachas
pedazos
entre el vivir.
Yo no sabía
que había que hacer, y deshacer
como a un tejido
fiel
a una primera y única trama.
Ahora que esa casa vuelve a mí
entera
por lo que ahora pierdo
por lo que gano en la reconstrucción
veo mi infancia
y la acojo
en el cántaro de mi alma
para ser lo mismo y otra.
Ella está aquí, nutriendo
regando
cada cosa que sé.
Realmente allí
casi no hubo orfandad
sino riqueza.
Una playa sin fin
Sí, habría que escribirlo así, elevado, devoto, casi total
si fuese posible, un gran poema.
Pero hay interrupciones, los ruidos de la casa,
la respiración del marido. El gato.
Y allí entraría sobre todo el mar
convulso él, alto, encrespado
golpeando playa y costa, insaciable
y el ardor, los cangrejos, siempre arrepentidos.
La culpa. Lo echado a perder, las cosas rotas.
Ese gran poema que lo contuviera todo.
Los vientos. La melancolía. El arrastre.
Las largas noches. Una enumeración de estados.
Fiebres. Calores.
Y habría miradas que cruzan palabras para detenerlas.
Ojos fijos casi silentes, propios.
Hablaría de la mentira
la casi insostenible mentira, al ras.
Expresaría lo imposible, instalado en el centro del
[corazón
como esperanza.
El poema podría ser como un fluir de aguas
en torno a un centro improbable.
Estarían allí los árboles, los amantes, las fuentes,
Dios, la respiración, la sangre, los libros, las muñecas,
las estrellas.
Habría que escribirlo así, abrazado a una totalidad
que se borra en la muerte
como si todo se desvaneciera y se creara
eternamente.
Habría que decir que en él late la pasión
una sangre bullente, una efervescencia.
Un poema fuego
honra de algún dios
honra de un lar de la casa, de un resquicio
atento a la tensión de la calidez.
Si se pudiera, si se pudiera escribir
el poema innumerable
el único, el entero
tenso, vibrante
el atravesado por la gravedad y la divinidad
el zanjado por el horror.
Pero el gato nos ocupa
la cocina nos llama
la solicitud nos distrae.
También irían allí atravesadas las calles, los hombres
las pugnas, las separaciones
ycuando
[enloqueemos
de tanto no entender.
Por ello daríamos un paso al infinito Por ello, el poema.
las funciones, los espectáculos
las rarezas, las individualidades
Si llegase.
Y si llega, viene con él la dicha de ver
la felicidad de contar todos los números del universo
las funciones, los espectáculos
las rarezas, las individualidades
si llegase
la totalidad inundaría mi alma.
Lo absoluto invadiría.
Un dios se haría en nosotros.
Estoy ahora en una playa sin fin. Soy estrella y
[musgo
Me encrespco.
El poema ha llegado de mi carencia, de mi pobreza.
Poeta venezolana (1946-2002)
La primera trama
Yo no sabía que la casa de la infancia
me hiriera después
y que sus gasas, sus cortinajes, sus ropajes
se apegaran acumulados
a mi piel interior.
Yo no sabía que debía rasgar esas vestiduras
y dejar hilachas
pedazos
entre el vivir.
Yo no sabía
que había que hacer, y deshacer
como a un tejido
fiel
a una primera y única trama.
Ahora que esa casa vuelve a mí
entera
por lo que ahora pierdo
por lo que gano en la reconstrucción
veo mi infancia
y la acojo
en el cántaro de mi alma
para ser lo mismo y otra.
Ella está aquí, nutriendo
regando
cada cosa que sé.
Realmente allí
casi no hubo orfandad
sino riqueza.
Una playa sin fin
Sí, habría que escribirlo así, elevado, devoto, casi total
si fuese posible, un gran poema.
Pero hay interrupciones, los ruidos de la casa,
la respiración del marido. El gato.
Y allí entraría sobre todo el mar
convulso él, alto, encrespado
golpeando playa y costa, insaciable
y el ardor, los cangrejos, siempre arrepentidos.
La culpa. Lo echado a perder, las cosas rotas.
Ese gran poema que lo contuviera todo.
Los vientos. La melancolía. El arrastre.
Las largas noches. Una enumeración de estados.
Fiebres. Calores.
Y habría miradas que cruzan palabras para detenerlas.
Ojos fijos casi silentes, propios.
Hablaría de la mentira
la casi insostenible mentira, al ras.
Expresaría lo imposible, instalado en el centro del
[corazón
como esperanza.
El poema podría ser como un fluir de aguas
en torno a un centro improbable.
Estarían allí los árboles, los amantes, las fuentes,
Dios, la respiración, la sangre, los libros, las muñecas,
las estrellas.
Habría que escribirlo así, abrazado a una totalidad
que se borra en la muerte
como si todo se desvaneciera y se creara
eternamente.
Habría que decir que en él late la pasión
una sangre bullente, una efervescencia.
Un poema fuego
honra de algún dios
honra de un lar de la casa, de un resquicio
atento a la tensión de la calidez.
Si se pudiera, si se pudiera escribir
el poema innumerable
el único, el entero
tenso, vibrante
el atravesado por la gravedad y la divinidad
el zanjado por el horror.
Pero el gato nos ocupa
la cocina nos llama
la solicitud nos distrae.
También irían allí atravesadas las calles, los hombres
las pugnas, las separaciones
y
[enloqueemos
de tanto no entender.
Por ello daríamos un paso al infinito Por ello, el poema.
las funciones, los espectáculos
las rarezas, las individualidades
Si llegase.
Y si llega, viene con él la dicha de ver
la felicidad de contar todos los números del universo
las funciones, los espectáculos
las rarezas, las individualidades
si llegase
la totalidad inundaría mi alma.
Lo absoluto invadiría.
Un dios se haría en nosotros.
Estoy ahora en una playa sin fin. Soy estrella y
[musgo
Me encrespco.
El poema ha llegado de mi carencia, de mi pobreza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




